CÓMO ESCOGER LA MEJOR FRANQUICIA

¿Qué es lo que hace que un emprendedor/a se decida por una u otra franquicia?,  ¿en qué punto exacto hace la distinción y realiza una elección?

Cuando un emprendedor se propone abrir una franquicia se encuentra ante una amplísima oferta de enseñas que le ofrecen, de una u otra forma, la oportunidad de desarrollar un negocio. Pero ante una oferta tan variada y diversa, ¿cómo elegir?

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 Se da la circunstancia de que realizamos este tipo de elecciones atendiendo a factores de carácter altamente emocional. Es decir, ante varias franquicias sentiremos más simpatía hacia aquellas que proyectan una imagen y unos atributos con los que, como persona, nos identificamos porque coinciden con valores propios. Y si hacemos el ejercicio de imaginarnos a nosotros mismos gestionando nuestro propio negocio, nos visualizaremos en un contexto teñido por las cualidades de esa marca: jovialidad, elegancia, sofisticación, modernidad, etc. Nos resultaría chocante que alguien eligiera como socio para su negocio una marca con cuyos atributos no se identificase. Hasta aquí, seguramente, estamos de acuerdo.

 Sin embargo, cuando escogemos franquicia estamos seleccionando a una empresa con la que vamos a trabajar codo con codo, que actúa bajo una cultura determinada y que está liderada por personas con un estilo de mando determinado: autoritario, paternalista, cooperativo, etc. Muchos hemos vivido, al trabajar por cuenta ajena, graves disonancias entre los atributos de una marca y el estilo de liderazgo imperante en la compañía. Y como mínimo nos hemos sentido desconcertados e incómodos. Como máximo esta situación nos ha provocado decepción y desamor hacia la empresa, que sólo se ha podido resolver con la salida de dicha organización.

 De modo que, cuando nos enfrentemos a la elección de nuestra franquicia encontraremos marcas que nos seducirán al instante porque nos conectarán con aquello que nos gusta y con lo que somos en esencia. No obstante, no nos dejemos deslumbrar por las espectaculares “luces de neón” y preguntémonos: ¿cómo es esta empresa en realidad?, ¿bajo qué estilos de comportamiento actúan sus directivos?, ¿están en consonancia la manera de ser de esa empresa y sus estilos de mando con mi propia cultura, mi estilo de liderazgo y mi forma de ser? Se trata de elementos que se pueden y deben analizar. Y existen herramientas para ello que merece la pena utilizar. De lo contrario, dejamos al azar algo tan delicado e importante para nosotros como es la relación con las personas junto a las que vamos a trabajar para alcanzar nuestras metas.